sábado, 11 de junio de 2011

Fin de semana en Madrid

Tengo grandes y buenas amistades en Madrid por lo que periódicamente me voy a pasar un fin de semana para pasarlo cerca de ellos. Esta vez, como casi todos,  con una amiga de la infancia, la que siempre me acoge en su casa. Nos dispusimos a pasar un fin de semana gastronómico buscando y disfrutando de los innumerables locales de la capital.
Con esta filosofía llegué el viernes y después de contratiempos, me dispuse a degustar mi primera comida de este fin de semana: a disfrutar de la terraza de Amalfi. El cielo estaba indeciso entre sol y nubes pero la temperatura era impecable y decidí comer en esa pequeña y acogedora terraza. Pese a que tenían un menú de degustación me decidí por pedir de carta porque quería probar otros platos. Lo primero fue pedirme una caña (cómo me gusta la cerveza en Madrid ¡qué bien la tiran!) que vino con unas aceitunas aliñadas. 
Como entrante, no solicitado, me trajeron unos mini corazones de alcachofas con vinagre de módena: frescos y sabrosos. Media ración de antipasto: una impresionante berenjena, pimientos rojos asados, unas fantásticas rodajas de calabacines aliñados y, no podía faltar, mozarella. Todo regado con un buen aceite de oliva.
Como plato fuerte, un carpaccio de buey con rúcula y alcaparras y unos trozos de parmesano. Plato fresco y sabroso, aunque para mi gusto la carne estaba demasiado macerada. Me gusta más cruda, que se note más la textura de crudo.
Como no me cabía postre alguno y dado que sabía que en Amalfi hacen unos buenos gintonics, me pedí uno, pero de ginebra seca. Me proponen tomar uno de Mombasa (tremenda ginebra seca) con Fever-tree como tónica. El resultado es un delicioso gintonic. Sólo faltaba algo de chocolate. Como no tenían nada de chocolate (¿unas trufas? pues no), el amable camarero me trae un cuenco con m&ms que consiguen hacerme disfrutar de lo lindo. 
Muy buen comienzo de este fin de semana. ¿Se podrá mejorar? pues si.
Por la noche, nos vamos a cenar al Real Café Bernabeu. Tenemos la suerte que el campo está ocupado por una empresa que lo ha alquilado y que está jugando un partido de empleados. Así nos hace ver cómo se vería un partido desde este privilegiado emplazamiento.
Para comenzar, unas copas de cava que acompañamos con unas aceitunas. Como vino Pétalos, de el Bierzo: goloso, muy sabroso. Un amor de vino tinto. Como entrante un queso extremeño al horno que viene con unos picos y que nos hace batallar con el queso. Rico, rico.
Como plato fuerte, rabo de toro con cremoso puré de patata y bien salseado con la reducción de la salsa donde se ha cocinado el rabo. ¡Delicioso!
Al postre llegamos excesivamente ahítas pero recordamos una delicia que tomábamos en tiempos jóvenes: una bola de helado de nata con un café expres por encima. ¿Lo has probado? No te lo pierdas...
Al día siguiente, sábado, nos vamos a comer a un local muy cool: Le Cabrera, recomendación de una amiga. El local es bello, con muchos espejos, con muchos detalles y una filosofía peculiar. Se cena en banquetas altas, alrededor de las barras y así puedes hablar con Ben (el dueño de los fogones) sobre el plato. Todo es hermoso y veo una cava bastante grande. David, el somellier, me lleva a lo que él llama 'mi oficina'. Me ensaña sus joyas, sus amores (me hace catar un vino Balear, 4Kilos, tremendo!). Dentro de la cava también tiene las copas por lo que los vinos se toman a una temperatura impecable. Muchas botellas ya descorchadas y conservadas con los artilugios para sacar el oxígeno y guardarlas de manera óptima.
Para comenzar, y para no perder las buenas costumbres, nos tomamos una copa de cava. Como entrantes pedimos unas sardinas con aliño de salsa de fruta tropical (¡deliciosas!) que vienen con unas rebanadas de pan tostado y todo lo necesario para elaborarnos un rico 'pá amb tomaca': pan tostado, ajo pelado, tomate bien maduro, sal y excelente aceite de oliva. 
Una terrina de foie con frutos secos endulzados. Ay dios, la dieta a la porra! Qué bueno!!
El plato fuerte son unas mollejas de ternera con zanahorias glaseadas. Francamente, no hay que perdérselas. ¡Pero qué buenas!.
Para estos platos David nos propone: con la terrina de foie un vino californiano, Mcmanis Petit Shyraz del 2008, vino tinto de gran consistencia, amplio, de paso lento y que compite y limpia la boca impecablemente bien de la grasa que nos deja el foie. 
Para las mollejas nos propone un vino de Toro, Numancia: vino complejo, con muchos matices en nariz y en boca pero, simplemente delicioso, amable en boca y con una buena acidez.
El postre....no lo recuerdo: era como una crema de mascarpone pero con sabor a fruta y una sopa de frutas (mmmmm es lo que veo en la foto. Esta memoria...)
Por la noche, nos fuimos a cenar a Europa Decó, restaurante del hotel Urban. El restaurante es muy oscuro, muy bonito. Nos proponen el menú de degustación y aceptamos (no tenemos ganas de lectura sino de disfrutar de la copa de champagne. En esta ocasión, nos quedamos con la botella: Perrier Jouet. Es potente, avinado, tremendo champagne, ideal para comer platos potentes -se los liquida-). Las primeras copas vinieron con unos sushis de verduras crujientes. Se acercó un camarero con un cesto lleno de panes diferentes. Elegimos y nos animó a elegir otro de otro sabor. ¿Cómo no íbamos a aceptar?
El entrante era una crujiente lámina de pasta, con un queso cremoso que tomaba todo el sabor de un pequeño trozo de pimiento de piquillo que llevaba. Hetéreo.
Tartar de salmón con patatas cremosas. Rico y bien aliñado salmón.
Como plato de pescado: salmón con un caldo contundente y unos espaguetis de no-pasta. El salmón resultaba excesivamente hecho (estaba confitado) y su textura era muy cremosa. Nos hubiera gustado más a la plancha (creo que se le saca más partido y matices al salmón cuando se hace a la plancha, tostando su exterior y dejándolo crudo en el centro).
Y como platos fuertes: rabo de toro (rico y tierno) y cochinillo deshuesado. Ambos con puré de patatas y de boniato. Buenos platos, aunque esperabamos que nos sorprendieran más.
Como postre unos tarritos llenos de una crema de chocolate y con crema natosa por encima. Excesivamente dulce para mi gusto y tremendamente pesado.
Con el café viene una bandeja con una teja de almendra (deliciosa) una gominolas de mango (buenas), otro dadito blanco de no se qué, y unas impresionantes trufas de chocolate negro. Buen final para una cena de la que esperábamos más, bastante más.
Después gintonics en la terraza Urban: de las de moda, desde hace años, en la noche madrileña (no es para tanto...) aunque  puedes ver todos los tejados de Madrid. Los gintonics de ginebra Monbasa y de Bulldog, ambas deliciosas. Nos permiten hacer una mejor digestión.
Ya en domingo, nos dirigimos a un sitio de comida casera a tomarnos unas tapitas para comer. La Isleta. Nos pedimos unas anchoas que pese a su pequeño tamaño, encontramos deliciosas, bien desespinadas y bien desaladas, Lacón, huevos rotos (con taquitos de jamón). Y para acompañarlos una cerveza bien tirada (con una espuma bien cremosa) y una copa de tinto de Coto de Hayas, de Campo de Borja. Como nos sentíamos caprichosas y como estábamos donde estábamos, para rematar nos pedimos unos callos. No estaban mal pero los he comido mejores.
Y hasta aquí mi fin de semana dietético.... pero lo he disfrutado de lo lindo.

2 comentarios:

Pusoronenito dijo...

Acabo de conocer tu blog y lo que he visto, me parece muy interesante.
Encantado de conocerte y como vendré a visitarte más veces, me incorporo a tu lista como seguidor.
Saludos
Jorge

Karoleta y Quesoy dijo...

Muchas gracias por tu mensaje Jorge.
Espero que vuelvas y vuelvas a visitar mi blog Y gracias por agregarme a los blogs que sigues.
¡A disfrutar!
Saludos
Karoleta