viernes, 16 de marzo de 2012

Paella fallera PIG

El día 15  de marzo del 2012 pasará a los libros de historia como el día que Alfonso Martinez Serrano se atrevió a hacer una paella valenciana y presentarla ante el maestro Juan Carlos Galbis en el local que amablemente nos acogió, restaurante Castillo (Godella) propiedad de Eduardo Frechina. 
Pero comencemos bien. Queríamos (bueno, unos más que otros) hacer una paella al estilo fallero: en la calle, por la noche y haciendo concurso. Después de problemas varios, Eduardo nos ofreció hacerla en su local y Alfonso se ofreció para hacerla (sin pimiento, sin pimiento, sin pimiento). Y allá que nos apuntamos ¿cómo no? Cada quien contribuye con lo que cree para hacer una comida fantástica: Susi Marcos, unas deliciosos hojaldres de queso y otros de bacon y dátiles (para nota), Marian Daras con calabaza asada, Gema Ortega y Sandra Marquez (que vino con una gran cámara y se dedicó a hacer un fantástico reportaje de la comida, platos y comensales) con unos buñuelos caseros, Ernesto Vilar con su cava, Vicent Lluch, Riki Wigley, Paco Cremades y un largo etcétera con vinos blancos, tintos, jóvenes y no tanto, Antonio Bosch nos trajo unas trufas de queso que nos hizo ir y volver a ellas, sobrasada de calabaza y mollejas de cordero de carnes Filo, música y juegos de Paco Alonso, apertura de ostras a cargo de Paco Pastor (pobrecito, lo dejamos solo con el esfuerzo), local, maneje, mesa y mantel y toda una cocina para jugar, más vinos, grifo de cerveza y licores para rematar después de los cafés y postre a cargo de Eduardo Frechina e Inma, otros hojaldres y madalenas de aceitunas que aporté. Pido disculpas si me he olvidado de algo o de alguien.
Antes de comenzar a preparar y mientras esperamos que lleguen todos loc comensales, los que fuimos madrugadores pudimos además de alentar a Paco Pastor con sus ostras (perdón, no recuerdo quien las trajo) y nos metíamos con la paella que estaba esperando para recibir el arroz, pudimos disfrutar de unos pimientos de piquillo rellenos de arroz negro (plato del restaurante Castillo y que Alfonso probó sin rechistar pese a la gran presencia del pimiento).
La mesa se fue montando y fueron llegando todos los comensales. Mientras, unas cervecitas para no secarnos. Y llegaron las ostras y ¡zas! finiquitadas y con ellas un vino blanco que hizo nuestras delicias. Y las mollejas (¡diosmio! casi ni nos sentamos a la mesa para no dejarlas solas).
Alfonso remata la paella y vino en maestro Juan Carlos Galbis con un vino que realiza él mismo, a dar su veredicto. ¡¡aprobado con muy buena nota!!: arroz suelto, en su punto, sabrosa y con un regusto campestre que nos encanta (hasta a mi que no soy amante de la paella, conseguiste que me congraciara con la paella. Sólo por eso ya eres mi ídolo).
A estas alturas ya se había sentado con nosotros la gula: hambre cero pero seguíamos comiendo y comiendo. Iban  venían vinos, cava, compartíamos copas, comentabamos, nos reíamos. Si divertirse engorda, engordamos kilos.
Y llegan los postres: unas grandes bandejas que parecen un parque temático de dulces  que nos remata. Menos mal que había música que nos hizo bailar y deshacernos de algunas calorías de las muchas que habíamos ingerido.
La comida-merienda-cena se remató con copas. Y casi llegamos a la exaltación de la amistad, pero cantar, cantamos.

Gracias a tod@s que hicisteis posible un día tan inolvidable.

2 comentarios:

cangrejo grande dijo...

Enhorabuena por la primera Paella¡¡¡ Sólo es empezar.
He llegado, he leído, me gusta, si quieres me quedo.

Un abrazo.

Karoleta y Quesoy dijo...

Gracias a ti por el mensaje, cangrejo grande y, desde luego, quiero que te quedes :))
Karoleta